Tu cuerpo quema la mayor parte de las calorías diarias antes de que des un solo paso. Respirar, hacer circular la sangre y reparar las células son funciones que se llevan a cabo en segundo plano durante todo el día. La energía que requieren estas funciones básicas se denomina tasa metabólica basal o TMB.
Conocer su TMB puede ayudarle a tomar decisiones nutricionales más informadas, a evitar comer demasiado poco y a trabajar con su equipo médico para encontrar un equilibrio sostenible que apoye sus objetivos.
Ahora mismo, mientras lee esto, su cuerpo está realizando muchas cosas entre bastidores. Tu corazón bombea sangre. Tus pulmones aspiran aire. Tus células se están reparando. Tu cerebro está procesando estas palabras.
Todo ello requiere energía. La cantidad de energía que tu cuerpo necesita para mantener esas funciones básicas es tu Tasa Metabólica Basal, o TMB.
El cerebro utiliza aproximadamente el 20% de las calorías en reposo. Contribuye al funcionamiento ininterrumpido de la memoria, del estado de ánimo, de las señales de hambre y de la regulación hormonal.
Piensa en ello como en la electricidad que consume tu casa incluso cuando no estás en ella. El frigorífico sigue funcionando. El termostato sigue funcionando. Los relojes siguen funcionando. Tu cuerpo tiene su propia versión de ese consumo básico de energía, y representa la mayor parte de las calorías que quemas cada día.
Esta cifra es importante porque la TMB refleja la cantidad mínima de combustible que tu cuerpo necesita para funcionar en reposo. No para correr una milla ni para pasar un día ajetreado, sino para respirar, hacer circular la sangre y mantener los órganos en funcionamiento.
Cuando las personas intentan perder peso comiendo lo menos posible, pueden acabar comiendo por debajo de ese nivel mínimo. Es entonces cuando las cosas pueden empezar a resultar más difíciles. Cuando su cuerpo recibe constantemente menos combustible del que necesita, se adapta. Su energía puede disminuir. La recuperación puede resultar más difícil. Y los hábitos que estás intentando crear pueden resultar mucho más difíciles de mantener.
El objetivo no es comer lo menos posible. El objetivo es encontrar un equilibrio sostenible. Es decir, consumir suficiente combustible para mantener el cuerpo y, al mismo tiempo, dejar espacio para un progreso gradual y saludable.
Tu TMB es personal y depende de varios factores:
Ninguno de estos factores es algo que tengas que corregir. Son sólo una parte del cuadro, y un recordatorio de que tu número es tuyo.
El método más habitual para calcular la TMB es la ecuación de Mifflin-St Jeor. En ella se tienen en cuenta la edad, el sexo, la estatura y el peso.
Esta es la fórmula:
Por ejemplo: una mujer de 45 años, 1,70 m y 68 kg, tiene una BMR de unas 1.360 calorías al día. Eso es lo que su cuerpo consume en reposo, antes incluso de levantarse de la cama.
Una estimación de la TMB es un punto de partida, no una prescripción. Le da una idea general de las necesidades energéticas básicas de su cuerpo. No tiene en cuenta el nivel de actividad, la medicación, el estrés, el sueño ni el estado de salud.
Una vez que tengas tu estimación de la BMR, puede que te preguntes qué hacer a continuación.
Lo más importante es lo siguiente: su BMR es un suelo, no un techo. Es el mínimo que tu cuerpo necesita. Además, necesitas energía para todo lo demás: caminar, trabajar, cocinar, hacer ejercicio e incluso digerir los alimentos.
Tus necesidades energéticas diarias totales superan tu BMR. ¿En qué medida depende de su rutina y de su nivel de actividad?
Lo importante no es hacer los cálculos a la perfección. Lo importante es comprender el papel que desempeña esta cifra. Estas cifras son guías, no reglas.
Comprender su BMR es una pieza de un panorama más amplio. Si acaba de terminar el Módulo 2 de su Viaje hacia un peso saludable, ya tiene herramientas en las que apoyarse: el Método del plato, los conceptos básicos sobre los macronutrientes y el objetivo nutricional que se ha marcado. Su BMR es una pieza más del rompecabezas.
Su dietista registrado puede ayudarle:
No se trata de comer lo menos posible. Intenta comer de forma que tu cuerpo reciba lo que necesita para sentirte bien, tener energía y crear hábitos duraderos. No es necesario que lo resuelva usted solo. Envíe un mensaje a su equipo de cuidados cuando esté preparado para hablar del siguiente paso.
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