Viajar trae consigo un cambio de entorno y de rutina. Estar lejos de casa no tiene que ser unas vacaciones de tu estilo de vida saludable. ¡Planificarte puede ser muy útil para que sigas en el camino correcto hacia tus objetivos de salud!
Busca restaurantes que ofrezcan opciones balanceadas con una variedad de proteínas magras y vegetales.
Si otra persona elige los restaurantes, busca los menús en línea y planifica tu orden con antelación. Esto puede ayudar a evitar que se deje llevar por las ofertas especiales o que se apresure al pedir.
¡Considera alquilar un alojamiento vacacional en lugar de un hotel para poder preparar comidas caseras! Esto puede ser una excelente manera de ahorrar dinero y tener un mayor manejo del contenido de comidas.
Empaca ropa y zapatos cómodos para caminar o hacer ejercicio. Descarga una aplicación de ejercicios para entrenar desde la comodidad de tu hospedaje. ¡Las bandas de resistencia son ligeras y no ocupan mucho espacio, lo cual las hace una buena opción para hacer ejercicios en cualquier lugar!
Empaca meriendas saludables para no depender de lo que haya disponible en el aeropuerto, en el hotel o en el camino. Prueba alimentos sabrosos que se transporten bien, tales como:
Nueces
Carne ceca de pavo
Semillas de girasol
Mantequilla de nueces
Edamame / Garbanzos
Pasas
Fruta fresca
Zanahoria / Pepino
Hummus*
Huevos hervidos*
Vasos de yogur*
Palitos de queso bajo en grasa*
*Usa una bolsa térmica
Durante el tránsito
Evita omitir comidas; esto puede causar que comas en exceso luego.
Manténte hidratado/a con bebidas sin calorías como agua, té o agua con gas.
Si estás en el aeropuerto o en la estación de tren y tienes tiempo, camina por la terminal. Puedes buscar las mejores opciones para comer y dar algunos pasos adicionales.
Mientras estés en la carretera o en el aeropuerto, busca opciones más saludables como ensaladas, frutas frescas, cecina, huevos hervidos, guacamole, nueces, hummus o queso en tiras.
Cuando llegues, identifica formas de disfrutar tu viaje que no estén relacionadas con comida. Programa un masaje, lee, haz rompecabezas, toma una siesta o únete a un tour. Cualquier actividad que te restaure y te dé energía es buena para su salud.
Cuando llegues, identifica el supermercado más cercano. Da un paseo para comprar meriendas y bebidas saludables, incluyendo ensaladas de vegetales ricos en proteínas, fruta fresca, aceitunas y nueces sin sal.
¿Desayuno de cortesía en el hotel? Elije alimentos nutritivos y satisfactorios como huevos, fruta, yogur natural, avena natural y salchicha de pavo. Evita los carbohidratos procesados como panqueques, donas, cereales y waffles.
Si estás en un hotel, pregunta en la recepción por opciones de comidas saludables en el área. Y recuerda, puedes tomar decisiones más saludables en cualquier restaurante.
Recuerda el método del plato cuando vayas a restaurantes: 50% vegetales sin almidón, 25% proteínas, 25% carbohidratos.
En lugar de entradas pesadas como alimentos fritos, pide una ensalada o una sopa a base de caldo como aperitivo. Rechaza los aperitivos "gratuitos" como pan o papas fritas.
Limita el alcohol. Si bebes, tome un vaso de agua entre cada bebida. Intenta no tomar más de dos bebidas para los hombres o una bebida para las mujeres. El vino, los licores sin azúcar o la cerveza ligera tienen menos calorías que las bebidas mezcladas con jugo, refrescos y jarabes añadidos. Evita las bebidas azucaradas. Ahorra calorías eligiendo entre alcohol o postre, no ambos.
Mantente activo/a. Explora tu destino a pie o alquila una bicicleta para moverte. Inscríbete en una caminata guiada o una clase de ejercicios en un gimnasio o estudio local, ¡esto puede enriquecer tu experiencia de viaje!