Recuerdo cuando me dijeron que tenía diabetes tipo 2 hace dos años. Mi reacción inicial fue de shock, luego vinieron la culpa y la vergüenza. ¿Cómo terminé aquí? ¿Cómo pude dejar que esto sucediera?
Esas preguntas me atormentaron durante los primeros días después de mi diagnóstico. Me costó aceptar el hecho de que ahora era una de las 30 millones de personas con diabetes.
Mantuve mi diagnóstico en secreto durante muchos meses. Solo mi familia inmediata y mis allegados lo sabían. No quería decirle a nadie porque me sentía muy avergonzada. Sentía que era mi culpa haberme vuelto diabética, toda mi culpa. Tenía miedo de cómo reaccionaría la gente. No quería ver sus caras cuando les diera la noticia. Sobre todo, no quería ser juzgada.
La gente puede ser cruel, tengan o no la intención de serlo. Sé que soy de talla grande y lo he sido durante años. Pensé que estaba "a salvo". Justifiqué mi forma de pensar porque conozco personas que son mucho más pesadas que yo y no tienen diabetes. Así que cuando me dijeron que era prediabética hace unos años, no me lo tomé tan en serio como debería haberlo hecho.
Es toda mi culpa, ¿pero, lo es?
Soy una persona inteligente. Sabía que debía cuidar lo que comía y hacer ejercicio. Pero no lo hice y, en mi mente, es por eso que me diagnosticaron diabetes. Todo esto fue obra mía. Si simplemente hubiera perdido peso, esto no estaría sucediendo. No quería que otras personas me recordaran lo que ya sabía. Me culpé a mí misma.
Me castigué por mi diagnóstico durante todo un año. Todos los días luchaba con esa voz en mi cabeza, diciéndome que todo era mi culpa. Tal vez si mi médico me hubiera visto en visitas de rutina, no estaría en este aprieto. Estuve cautiva de mi vergüenza durante todo un año. Eso realmente afectó mi salud mental. Afortunadamente, tengo un gran sistema de apoyo y me ayudaron a levantar el ánimo en los días en que estaba realmente deprimida.
Verás, nunca pensé que esto me pasaría a mí. La diabetes no era algo que realmente me preocupara; no estaba en mi radar. Aunque tenía un abuelo que era diabético y mi mamá desarrolló diabetes hacia el final de su vida, no pensé que estuviera en riesgo de desarrollarla. Incluso tuve diabetes gestacional en mi primer embarazo. Mirando hacia atrás, ahora puedo ver que pasé por alto muchas señales de advertencia. La genética juega un papel importante en la diabetes. Si tienes familiares que viven con diabetes, corres un mayor riesgo de que tú también la contraigas.
La educación es parte de la sanación
Comencé a investigar mi diagnóstico, tratando de darle sentido a todo. Quería aprender todo lo que pudiera sobre esta bestia que había invadido mi vida.
A medida que aprendía más, me di cuenta de que no mucha gente hablaba sobre la diabetes tipo 2. Al menos no las personas en mis círculos. También me volví más consciente de mis hábitos alimenticios y los de quienes me rodeaban.
Como latina orgullosa, hay cosas en mi dieta que probablemente no debería comer todo el día, todos los días (¡sí, tortillas de harina, les hablo a ustedes!). Al mirar a mi alrededor, noté que otros comían cantidades masivas de algunas de las mismas cosas. Fue en ese momento que algo cambió en mi cerebro. Decidí que quería ayudar a las personas y darles las herramientas que necesitaban para tomar mejores decisiones.
Toda esa vergüenza y culpa que tenía dentro de mí estaban disminuyendo lentamente. Quería ser parte de la solución, no solo otra estadística.
Mi "salida del clóset"
Se lo conté a todos los que conocía. Les hablé sobre mi diagnóstico y compartí los síntomas que había ignorado durante demasiado tiempo. Los animé a hacerse pruebas de diabetes. Comencé a cuidarme mejor prestando atención a lo que como, tomando mis medicamentos y haciendo más ejercicio. He estado viendo a mi médico constantemente, ¿y adivina qué? ¡He perdido peso y mis números de A1c han bajado!
Ya no me avergüenzo de mi diagnóstico. También comencé a hablar sobre la diabetes. Espero que al hablar más sobre esto, pueda ayudar a eliminar el estigma asociado y ayudar a mejorar las actitudes sociales hacia la diabetes. Quiero ayudar a educar a otros porque juntos, ¡podemos lograrlo!
Atención de diabetes sin prejuicios
Puedes ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 comiendo bien, manteniéndote activo/a, evitando fumar, controlando el estrés y haciéndote chequeos regulares de glucosa en sangre. Manténte al tanto de tu salud tomando conciencia de tu riesgo de diabetes. Puedes aumentar tu conciencia controlando tus niveles de glucosa en sangre usando nuestro kit asequible de prueba de glucosa para usar en casa.